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El precio de lo que vendes ya no es un número, es una fórmula

Cuando el dólar se mueve, una etiqueta en bolívares nace vieja. Por qué conviene pensar el precio como una fórmula y cambiar la tasa, no cada precio.

Por Jonathan GoveaPublicado el 9 de octubre de 20265 min de lectura

Cuando la tasa se mueve, una etiqueta en bolívares nace vieja. El día que la escribes ya está desactualizada, y la que escribas mañana también lo estará. Mi opinión es que seguimos tratando el precio como un número fijo cuando lo que de verdad tenemos es una fórmula.

La fórmula

Pienso el precio así: el costo de reponer, en dólares, más tu ganancia, convertido con la tasa del día. Los dos primeros pedazos casi no cambian de un día a otro. El tercero, la tasa, cambia. Y es el único que hay que mover.

Esto parece un detalle, pero cambia la pregunta que te haces. Ya no es "¿cuándo subo los precios?", que es una decisión incómoda y siempre tardía. Es "¿ya actualicé la tasa?", que es un gesto de diez segundos.

Tres errores que veo en esa forma de pensar

Partir del costo de lo que compraste. Si compraste hace dos semanas y hoy reponer cuesta más, tu costo real es el de hoy. Cobrar con el costo viejo es regalar la diferencia, y se nota recién cuando vas a comprar de nuevo.

Esperar a que "se note". Cuando los precios se sienten desfasados, ya llevas días perdiendo margen. Esa pérdida no aparece en ninguna parte: simplemente tienes menos de lo que esperabas.

Mezclar tasas. Discutimos mucho si usar la del BCV o la del mercado. Yo creo que lo que más daño hace no es elegir una u otra, sino usar una para unos productos y otra para otros. Elige la que corresponda al dólar al que tú repones, y úsala siempre.

Una trampa más: el 30 %

"Gano 30 %" puede significar dos cosas. Un 30 % sobre el costo de un producto de 1 dólar da 1,30. Un 30 % sobre el precio de venta da 1,43. Ninguna es la correcta; lo importante es usar siempre la misma y saber cuál es. Si no, comparas tu margen con el de otro negocio y crees que ganas más o menos de lo que ganas.

Por qué creo que vale la pena

Pensar el precio como una fórmula tiene una ventaja más: es explicable. Puedes decirle a cualquier empleado cómo se calcula cada precio, y puede actualizarlos sin pedirte permiso. Y cuando la regla es clara, es más difícil que un precio se quede viejo por olvido de una sola persona.

Qué no es esto

Es mi opinión sobre cómo ordenar el precio, no una recomendación financiera ni fiscal. Cada negocio tiene sus costos, sus impuestos y su competencia, y para eso conviene hablar con un contador.

Si quieres hacerlo con números, la guía cómo calcular el precio de venta con la tasa lo muestra en calculadora, en Excel y en un sistema. Y si dudas de cuál tasa usar, está qué tasa usar para vender. FrixPOS está hecho alrededor de esta idea: un precio en dólares y una tasa que actualizas en un solo lugar.

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